La homeopatía y su descarada falsa apariencia científica

En 2018 la IX Encuesta sobre la Percepción Social de la Ciencia de FECYT reveló que uno de cada cinco españoles ha utilizado alguna vez remedios pseudocientíficos, como homeopatía, la imposición de manos (Reiki) o acupuntura.

En el sondeo anterior de 2016 en esta encuesta se realizaron 6.357 entrevistas en todas las comunidades autónomas en las que se hacían preguntas relacionadas con el conocimiento científico y la opinión sobre la ciencia y las terapias alternativas.

Además, por primera vez se incluyó una pregunta sobre la confianza de los ciudadanos en prácticas paranormales o pseudocientíficas, que reveló que el 59,8% confía mucho, bastante o algo en la acupuntura y el 52,7% confía mucho, bastante o algo en los productos homeopáticos.

Ahora, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid publican en la revista Health Communication un análisis de estos datos para recabar los factores que determinan la confianza en estas pseudoterapias, complementado con entrevistas cualitativas.

Una de las principales conclusiones del trabajo apunta a que “la confianza en las terapias alternativas no es incompatible con el  conocimiento y el interés en la ciencia”. Para llegar a ella, los ivestigadore cruzaron las respuestas de encuestados que se mostraban favorables a las pseudoterapias con las respuestas de confianza en la ciencia y conocimiento científico y observaron que en muchos casos estos dos factores coincidían.

Entre el público general no hay contradicción entre creer mucho en la ciencia y tener mucha confianza en la homeopatía; a diferencia de las creencias supersticiosas como los horóscopos, la mayor parte de la gente que confía en la homeopatía o la acupuntura no ve que sea diferente a la medicina convencional.

Según los sociólogos, esto demuestra una confusión del público general sobre qué tiene validación científica y qué no, y un desconocimiento de “qué significa que no la tenga”.

A partir de estos resultados, los investigadores proponen que esta confusión se puede deber a su apariencia científica. Se venden en las farmacias en cajas con apariencia de medicamento, con prospectos, posología, etcétera. Esto, junto a una moderada cultura científica entre el público general español es uno de los factores principales que hacen que la gente confíe en ellos.

Estos datos contradicen las interpretaciones más comunes sobre la confianza en las terapias alternativas, que creen que se basan en actitudes contrarias a la ciencia.

En el público general el uso de homeopatía no se basa en el rechazo a la ciencia. Puede ser así en una minoría que genera una construcción alternativa al conocimiento científico, pero este estudio demuestra que en la población general española esto no es así.

La encuesta también desglosa los datos por sexo, edad, nivel educativo y económico, lo que permitió ratificar que los usuarios de homeopatía y acupuntura suelen tener estudios superiores. Según los datos, los estudios universitarios te protegen de la confianza en supersticiones, pero no de la confianza en pseudoterapias.

Concretamente, el perfil suele ser de mujeres, algo que los investigadores creen que se debe al “papel de los cuidados que tradicionalmente se les asocia en la sociedad”, y con un nivel socioeconómico medio-alto.

Además, el modelo confirma lo que ya se barajaban en otros trabajos sobre la influencia de las teorías conspirativas contra las compañías farmacéuticas. Muchas personas que confían en las terapias alternativas tienen un discurso de desconfianza hacia las grandes empresas de medicamentos. Creen que hay una ocultación de resultados positivos.

Lo curioso es que los productores de homeopatía también son grandes farmacéuticas.

Por todo esto, los investigadores creen que la solución a esta confusión pasa por una mayor información y cultura científica. Es importante llevar a cabo campañas que pongan sobre la mesa información de que hay ciertos productos que se venden en las farmacias que no han seguido un proceso de validación científica, porque una parte de la población no lo sabe todavía y desconoce la importancia que tienen esos procesos de validación.

Basado en un artículo original de María G. Dionis en SINC