Una despensa de hace 400.000 años

Una investigación multidisciplinar con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hallado una despensa de hace unos 400.000 años en el yacimiento de la cueva de Qesem, en Israel. Los investigadores han llegado a esta conclusión a través del estudio de marcas humanas de los restos de animales hallados encontrados en la cueva. Este hallazgo indica nuevos comportamientos que exigen cierta capacidad de planificación y previsión.

Las conclusiones son fruto del estudio de marcas humanas de los restos de fauna encontrados en la excavación

En el artículo se plantean varias cuestiones en torno al consumo del tuétano del interior de los huesos, un recurso especialmente buscado por los humanos desde periodos muy antiguos debido a sus altos niveles en ácidos grasos. Por un lado, se aborda si su extracción está vinculada única y exclusivamente con su consumo inmediato en el Pleistoceno Medio; por otro lado, se analiza si el almacenamiento deliberado de determinados huesos para un consumo posterior podría dejar alguna señal reconocible en procesos de fosilización. Por último, en caso de darse ese registro arqueológico, determinar el tiempo aproximado de conservación del tuétano en condiciones óptimas si se produjese su almacenamiento.

En el estudio experimental se procesaron huesos con alto contenido medular. Concretamente se utilizaron 79 metápodos (zona distal de las patas) sometidos a tres escenarios ambientales: otoño, invierno y una simulación de las condiciones ambientales mediterráneas de Israel en una cámara de simulación ambiental en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. En un periodo de hasta nueve semanas, siempre teniendo en cuenta factores como el clima y la estacionalidad, se combinó el estudio experimental con análisis químicos que valoran la preservación de los nutrientes contenidos en la médula ósea mientras permanece encapsulada en estos huesos. En la fase simulada en el museo, se introdujo además la variante “sin piel” para comparar químicamente si existían diferencias en la preservación nutricional con los expuestos con piel. Los resultados permitieron aislar marcas concretas ligadas a la extracción de piel seca, así como determinar un bajo índice de degradación de grasa medular hasta aproximadamente la sexta semana de exposición, momento en el que la pérdida de nutrientes comienza su aceleración.

El hallazgo plantea nuevos comportamientos que exigen cierta capacidad de planificación y previsión

Este escenario plantea nuevos comportamientos que exigen cierta capacidad de planificación y previsión entre las poblaciones del Pleistoceno Medio en Próximo Oriente. La acumulación deliberada de metápodos implica una preocupación anticipada por las necesidades futuras, y una capacidad de “desplazamiento temporal” que supera el “aquí y ahora” como forma de subsistencia.

Imagen de cabecera: Incisiones transversales en huesos de gamos de la cueva israelí de Quesem. / Ruth Blasco

Fuente: nota de prensa del CSIC