Nuevo dinosaurio: Keresdrakon vilsoni

Keresdrakon vilsoni es el nombre científico de la nueva especie de reptil volador que ha sido descrita en un artículo publicado en la Academia Brasileña de Ciencias. El fósil proviene de la cuenca sedimentaria de Paraná, al sur de Brasil. En esta zona se habían descrito anteriormente varias especies de reptiles como el pterosaurio Caiuajara dobruskii, el lagarto Gueragama sulamericana y el dinosaurio Vespersaurus paranaensis. El estudio cuenta con participación del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont.

El lugar donde se realizó el hallazgo se conoce como el “cemitério dos pterossauros” (cementerio de pterosaurios) y fue descubierto en 1971. En 2012 se reanudaron los estudios en la zona y se realizaron varias excavaciones que permitieron obtener un gran número de fósiles. La descripción del reptil volador se ha publicado en la revista de la Academia Brasileña de Ciencias.

Lo han denominado Keresdrakon vilsoni y habría vivido hace entre 110 y 80 millones de años en una zona periférica del desierto, alrededor de un oasis con agua y con cierta vegetación. Las tormentas que ocasionalmente se producen en el desierto provocaron inundaciones y arrastraron los restos del animal en el fondo de un lago, donde fosilizaron; los fósiles se encontraron desarticulados, formando lo que se conoce como un lecho de huesos.

El nuevo pterosaurio tenía unos 3 metros de envergadura, mucho mayor que Caiuajara dobruskii, la otra especie de pterosaurio descrita en esta zona de Brasil.

Tenía un pico enorme y fuerte, comparable al que presentan algunos pájaros actuales como el jabirú americano o el marabú africano. El estudio de los hábitos alimentarios del marabú ha permitido a los investigadores especular con la posibilidad de que Keresdrakon fuese un depredador oportunista y carroñero.

El nombre, Keresdrakon proviene de la mitología griega. “Keres”, los espíritus que personifican la muerte violenta, la fatalidad o el saqueo; mientras que ‘Drakon’ significa dragón o serpiente enorme. De ahí que la nueva especie sea popularmente conocida como ‘el espíritu de la muerte’.

La importancia del hallazgo no se circunscribe únicamente a la descripción de la nueva especie ya que los paleontólogos han constatado que en esta zona convivieron dos especies de pterosaurio, cada una con un estilo de vida y hábitos de alimentación diferenciados.

Los estudios paleohistológicos de los restos han aportado información interesante sobre la fisiología de esta nueva especie y han permitido establecer que los restos recuperados corresponden a ejemplares jóvenes, lo que hace suponer que los adultos debían tener una envergadura muy superior a los 3 metros.

Imagen de cabecera: Recreación de Keresdrakon vilsoni. El ejemplar de la derecha se alimenta de los restos del dinosaurio Vespersaurus parananesis. Crédito de la imagen: Maurilio Oliveira

Entrada basada en información publicada por SINC (bajo licencia CC).

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