Neumáticos viejos y residuos de asfalto para las carreteras del futuro

El asfalto de nuestras calles y carreteras es la mezcla de brea, que es un material viscoso, pegajoso y de color plomo (gris oscuro) con arena o gravilla para pavimentar caminos y como revestimiento impermeabilizante de muros y tejados. En las mezclas asfálticas se usa como aglomerante para la construcción de carreteras, autovías y autopistas. Está presente en el petróleo crudo y compuesto casi por completo de betún bitumen. La brea es una sustancia que constituye la fracción más pesada del petróleo crudo; de hecho es un residuo del petróleo, después de extraer, por refinación o destilación, los componentes más volátiles.

Obviamente es un producto altamente contaminante y por ello se están buscando ya alternativas más ecológicas comola “carretera reciclada”, fruto del proyecto europeo Nereide, que actualmente de está probando en la Toscana italiana y Bégica. Entre los objetivos del proyecto se incluyen una reducción del 20% en el ruido generado por la circulación de los vehículos.

Reducir la contaminación acústica, mejorando al mismo tiempo la seguridad vial y la sostenibilidad. Estos son los objetivos del proyecto Nereide, una iniciativa liderada por el Departamento de Ingeniería Civil e Industrial de la Universidad de Pisa y dedicada al diseño de las carreteras del futuro. Nereide hace del reciclaje su punto clave, usan neumáticos viejos y residuos de asfalto en la producción de nuevas mezclas para las carreteras.

El caucho recuperado de los neumáticos al final de su vida útil tiene propiedades de resistencia, elásticas y de insonorización que lo convierten en un excelente sustituto de los áridos vírgenes. Para demostrar su potencial se han construido dos secciones de “eco-road” en la Toscana y en Bélgica usando una particular tecnología de producción “tibia”, que aprovecha temperaturas de 30°-40° inferiores a las estándar. De esta manera es posible reducir no sólo el consumo de energía sino también las emisiones asociadas a la colocación del asfalto.

Paralelamente, se han desarrollado nuevos protocolos acústicos para medir con extrema precisión la reducción efectiva del ruido, incluso en contextos urbanos y complejos, combinándolos con instrumentos y modelos psicoacústicos para evaluar su impacto real en la ciudadanía. El objetivo es reducir en 5 dB la contaminación acústica en comparación con los pavimentos convencionales y aumentar un 20 % el agarre.

El siguiente paso será usar por primera vez revestimientos de suelos con una gran cantidad de caucho reciclado (alrededor del 20% frente al 2-3% actual). El mayor nivel de polvo de los neumáticos usados dará lugar a una reducción del ruido de 12 dB,  algo que normalmente sólo es posible conseguir mediante la instalación de barreras acústicas al borde de las calzadas.