Alimentos que plantean problemas éticos y ambientales

Parte de la producción alimentaria mundial se asocia a la contaminación, al trabajo infantil, a la deforestación, a la escasez de agua y tierras de cultivo, al trabajo esclavo, y así un largo etcétera. Muchos son alimentos valorados por la sociedad, pero plantean cuestiones éticas y ambientales. A menudo se pasa por alto si los alimentos que se consumen son buenos o malos para la población y para el planeta, en la elección de los productos alimenticios intervienen muchas variables, sabor, salud, carácter sostenible… así lo considera Tim Lang, profesor de política alimentaria en la Universidad de la Ciudad de Londres.

Algunos de los alimentos más controvertidos que pueden plantear cuestiones éticas y ambientales son los aguacates, la carne de vacuno, las ensaladas de cuarta gama (ensaladas de bolsa), la leche, el bacalao, la soja, el chocolate, el pulpo, la crema o manteca de frutos secos (cacahuetes, almendras, avellanas, nueces…) y el aceite de palma. El profesor, uno de los coautores del libro “Dietas sostenibles: cómo la nutrición ecológica puede transformar el consumo y el sistema alimentario”, habla de los productos citados y de algunas ideas que pueden ayudar a los consumidores a la hora de realizar compras que sean más éticas y sostenibles.

El aguacate es un alimento cuya demanda ha crecido imparable en los últimos años, en Europa, por ejemplo, el consumo se ha incrementado un 150%, pero aún así, su consumo es muy inferior al de Estados Unidos. Satisfacer la demanda de este producto altamente perecedero es un problema, ya que se asocia indirectamente a la deforestación, la reducción del agua disponible, el desperdicio alimentario, etc. El aguacate tiene magníficas propiedades nutricionales y muchas personas no renunciarían a su sabor y a beneficios, en este caso, se propone optar por los aguacates de comercio justo, que destacan por ser ecológicos, por facilitar un salario digno a los agricultores, por cultivarse en el marco de la sostenibilidad, etc., así como por los que se cultivan en el propio país, y en España se producen excelentes aguacates.

De la carne de vacuno ya hemos hablado en muchas ocasiones, el volumen de gases de efecto invernadero que se asocian a su producción, el riesgo de cáncer por abusar de su consumo, el derroche en recursos como la tierra y el agua, la deforestación, etc. Son muchos los expertos que advierten que es necesario reducir el consumo de carne y productos lácteos en un 50% para el año 2050, incluso el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC) se pronuncia sobre el tema. El profesor recomienda comprar y consumir carne ecológica y de forma moderada.

Ensaladas de bolsa, teniendo en cuenta la guerra que hay contra el plástico, es lógico que el producto se encuentre en el punto de mira. Hay que recordar que, según algunos datos, en países como el Reino Unido se tiran cada año 178 millones de bolsas de ensalada, lo que supone un derroche de recursos, una gran huella de carbono, un enorme desperdicio alimentario y un elevado volumen de contaminación plástica. Hay que apostar por los productos de temporada y proximidad para ganar en calidad y sabor, reducir contaminación, huella del carbono, etc.

La leche es un alimento rico en nutrientes y es un producto barato, el problema son las granjas de producción industrial, el alimento que se les proporciona a las vacas, la cantidad de animales que mueren como, por ejemplo, los terneros o las vacas que son retiradas, etc. El experto aboga por una alimentación a base de pasto y evitar los piensos a base de grano, pero volvemos al problema citado en la carne, lamentablemente, se sigue generando un elevado contenido en gases de efecto invernadero, por lo que parece innegable que hay que reducir la producción de lácteos.

El bacalao es un alimento demandado, y la especie se encuentra en una situación desesperada, recordemos que organizaciones como Oceana han pedido que se reduzcan sus capturas un 70% con el fin de recuperar la especie en las próximas décadas. Noruega fue el primer país del mundo en introducir un sistema de cuotas para su bacalao, y su cultura pesquera se basa en la calidad, la sostenibilidad y la seguridad. En este sentido, el chef Adam Handling, considerado un cocinero ecológico y sostenible, cree que no siempre la opción más ética son los productos de proximidad, por eso compra bacalao de Noruega, porque el país tiene políticas para mantener el stock de la especie, pero, ¿y la huella de carbono?, ¿y lo que dice el informe de Oceana?

Sobre la soja hay que decir que de toda la producción mundial, sólo una pequeña parte es consumida por el ser humano, el resto se destina a la alimentación animal, que es donde verdaderamente se encuentra el problema. A este producto se asocian cuestiones como la deforestación y su producción tiene un enorme impacto ambiental, de ahí que se apueste cada vez más por la soja producida de forma sostenible. Lamentablemente, no existe ningún requisito legal que obligue a las compañías a documentar el origen geográfico de la soja o, en su defecto, que proporcionen evidencias de que se ha producido de forma legal, sin causar daños medioambientales o humanos.

El chocolate tiene el problema de utilizar grasas vegetales como el aceite de soja y de palma, a esto habría que añadir los problemas asociados a la obtención del cacao, gran parte de la producción proviene de pequeños productores de Costa de Marfil y Ghana, que deben soportar fluctuaciones de precios, el trabajo infantil, la deforestación, etc.

El pulpo sufre la captura por las redes de arrastre, ese es el principal problema que se apunta, por lo demás, y según los expertos, se trata de un producto alimenticio bastante sostenible que se reproduce rápidamente, pero es necesario consumir los ejemplares adultos que ya se han reproducido. Los biólogos marinos comentan que estos cefalópodos llenan el vacío dejado por sus depredadores que sufren la sobrepesca, y los humanos podrían llegar a depender de este alimento.

Sobre las cremas de frutos secos hay que preguntarse si intervienen ingredientes como el aceite de palma, pues ya sabemos que este ingrediente se asocia a la tala de bosques. Aunque existen cultivos sostenibles de aceite de palma, algunos expertos creen que no está claro hasta qué punto este aceite sostenible y certificado reduce la deforestación. Otro problema que se destaca es el gasto de agua, la explotación laboral, el trabajo infantil (dependiendo de donde provengan los frutos secos), las complicaciones para implementar la trazabilidad, etc. La solución no es compleja, comprar (o hacer) cremas de frutos secos que sólo lleven este ingrediente, y si es posible, que sea de producción local.

Y puestos a elegir, la mejor opción es la crema de cacahuete (aunque son una legumbre, se consume como un fruto seco), ya que los cacahuetes son un cultivo sostenible que requiere poca agua, fija el nitrógeno en el suelo y si se planta en rotación con otros cultivos, reduce la erosión del suelo. Los expertos recomiendan adquirir cremas de frutos secos sin aceite de palma, y frutos secos a granel y de proximidad. Claro, que no se puede hablar sólo de cremas de frutos secos, existen muchísimos productos que integran aceite de palma en su fórmula.

Lo cierto es que muchos alimentos tienen detrás problemas de sostenibilidad, despilfarro de recursos, una enorme huella del carbono. Hay que hacer cambios profundos en el sistema alimentario mundial que permitan mejorar la seguridad alimentaria, proteger el medioambiente, reducir el desperdicio alimentario, evitar problemas como el trabajo infantil, etc.

Basado en un artículo de Gastronomía y Compañía (bajo licencia CC)