El Skyr, el alimento lácteo de moda

Vivimos en un época en la que el “postureo” en redes sociales marca y define la vida de muchas personas; en este context aparecen alimentos que se ponen “de moda” y que se nos presentan como la panacea impulsados por las técnicas de mercadotecnia de las empresas productoras y las grandes cadenas de supermercados empeñadas en vendernos productos “sanos” y “eco”.

Un claro ejemplo es el Skyr que ha inundado las estanterías de nuestros supermercados y se ha hecho un hueco entre los yogures y el queso de burgos cortesía de Lidl, la primera cadena de distribución en traerlo a España, y que supo venderlo como un producto “exotico” islandés con más proteínas y menos grasa que el yogur.

Pero ¿son reales todas las propiedades nutricionales y adelgazantes que se le atribuyen?

El Skyr no es un yogur ni un queso fresco sino algo entre medio. Se elabora partiendo de leche desnatada, fermentada con bacterias y “cortada” con cuajo. Se producen pues dos fermentaciones: una ácido láctica, a cargo de las bacterias, y otra alcohólica, desarrollada por las levaduras. Una vez eliminado el suero, de tenemos un producto mucho más denso que el yogur y con una concentración superior de nutrientes y un alto contenido en proteínas que lo hace ideal para deportistas.

Pero como ves, no aporta nada nuevo…