El asentamiento romano de Isla de Lobos

En 2012 un turista que paseaba por la playa de La Caleta de la Isla de Lobos descubrió enterrada en la arena un ánfora romana. Así arrancan las campañas arqueológicas en las que se trabaja sobre la idea de que la extensión del Imperio Romano también llegó al islote canario.

El yacimiento arqueológico romano resulta especialmente singular por la actividad a la que está asociada: la extracción de la púrpura a partir del procesamiento de moluscos marinos (Stramonita haemastomapara su posterior venta en el Mediterráneo, durante la época alto-imperial romano (siglos I a.C. a I d.C.).

Stramonita_haemastoma_01
Stramonita haemastoma /Wikipedia

Este emplazamiento es único en los territorios más meridionales del Imperio Romano, con lo cual la geografía y los recursos económicos de este territorio se implicaron en las pautas económicas de explotación. Se trata de un espacio dedicado al procesamiento de los moluscos marinos para su posterior venta en el Mediterráneo como materia prima para el teñido de color púrpura de túnicas, símbolo de prestigio y poder que justificaba que fuera un producto muy codiciado y de un elevado precio.

La extensión del Imperio Romano llegó al islote canario en busca del gasterópodo marino, muy abundante en Canarias, y que justificaría el nombre que los clásicos daban a la islas: las Purpurarias

Los materiales estudiados, entre los que destacan varios tipos de ánforas y restos de diversos recipientes cerámicos, son característicos de la zona del bajo Guadalquivir durante la época alto-imperial romano (siglos I a.C. a I d.C.).

Otra explicación de la presencia romana en la Isla de Lobos sería la expansión comercial que comenzaron los fenicios y griegos para buscar recursos pesqueros. Cabe recordar a Plinio describiendo que a lo largo de toda la costa atlántica se establecieron industrias de salazón de pescado, de las que las Islas Canarias formaron parte. Estas factorías comenzaron a utilizarse desde el milenio I a.C. y finalizarían con la crisis del Imperio romano (siglos III-IV d.C), cuando fueron abandonadas.

Basado en una entrada de Ana Sharife en CTXT (bajo licencia CC)